Supongo que más de uno habréis oído muchísimas veces esta castiza expresión, pero seguramente no habrán sido tantas las veces que la habéis escuchado como la contempla este artículo de La Tribuna de Toledo. Me llamó la atención dado que en algunas procesiones de Zamora emplean unos artilugios similares, así que además de leer el artículo, indagué sobre la historia de esta matraca y estoy montando una nueva entrada que subiré otro día.
Matraca de la Catedral de Toledo
La catedral de
Toledo va a recuperar la matraca de su campanario, uno de los pocos
instrumentos de estas características que se conservan y el único conocido de
hierro, que lleva más de cien años en silencio, por lo que su sonido
será un descubrimiento para prácticamente todos los habitantes de la ciudad.
La matraca va a ser restaurada por el Festival de Música El Greco en Toledo, que han organizado por primera vez la
Real Fundación de Toledo y la Fundación El Greco 2014, para mantener el legado
del Año Greco que se celebró el año
pasado con motivo de la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de
Domenicos Theotocopoulos.
Según ha explicado el director artístico del nuevo festival, Juan José
Montero, es una de las pocas
matracas de campanario que se conservan en España, porque de hecho en la península
ibérica solo hay otras dos en Cataluña.
Hay varias más en Sudamérica,
pero todas ellas son de madera (al igual que las catalanas) mientras que la de Toledo tiene la peculiaridad
de que es de hierro y tiene unos martillos de hierro diferentes a las del resto
de matracas de campanario que se conocen, ha comentado Montero.
En este
sentido, ha informado que el instrumento está colocado encima de las campanas de la
catedral Primada, donde empieza el último pináculo en el que están las tres coronas del tempo
primado.
Se trata de
una zona tan alta que no puede
ser vista por los visitantes del templo, porque no está garantizada la seguridad y por lo
tanto no es visitable.
La matraca está colocada encima de las campanas de la
catedral
Pero si hay pocas personas que han tenido la oportunidad de ver físicamente
la matraca, lo que es casi seguro es que nadie conoce con precisión su sonido,
porque hay constancia de que el instrumento lleva más de cien años sin sonar,
según ha dicho el director artístico del Festival de Música El Greco en Toledo.
Por lo tanto su sonido es una incógnita, aunque Montero ha advertido que
probablemente no va a ser muy armonioso, ya que antes de restaurarla se dio un
solo toque a la matraca «que se oyó en toda la ciudad».
«Instrumento rudimentario»
Ha definido la matraca como un instrumento «muy
rudimentario», por lo que su restauración no será
especialmente compleja ya que «no hay más trabajo que de herrería y de carpintería».
No se va a requerir una labor tan minuciosa como las que se utilizan en
organería o pianería, que conllevan una serie de protocolos de actuación, ya
que es «un instrumento verdaderamente rudimentario», en el que hay una serie de
martillos unidos al eje central, que al girar caen violentamente sobre una de
las placas por la fuerza de la gravedad.
La única dificultad es la altura a la que se encuentra, colgado de la
estrella en el primer forjado del pináculo por encima del último cuerpo de
campanas debido a su gran tamaño, ya que tiene unos dos metros de envergadura
por un metro de altura.
«Realmente
no podía faltar en la torre de la catedral», que tiene los mejores órganos «porque
en Toledo no se escatimaba nunca en cualquier instrumento necesario para la
liturgia ni para el culto», ha añadido.
Está previsto inaugurar la matraca con un concierto que se celebrará el 9
de mayo en la catedral, aunque hasta la Semana Santa de 2016 no se recuperará
su uso litúrgico para llamar a los fieles a participar en los oficios del
Viernes Santo, ha avanzado Montero.

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